Hay veces que son muy breves, en cambio otros parecen verdaderas películas.
El sueño es un lenguaje olvidado, que solo a través de prestarle atención e interés podremos conectar y entender con mayor facilidad.
El idioma que usamos es muy amplio, ya que puede abarcar desde el que empleamos en estado de vigilancia, hasta el de los símbolos.
La palabra símbolo proviene del griego y significa "acercar uniendo", es decir, que el símbolo hace de puente permitiendo complementar y unir, teniendo correspondencias y permitiendo el paso entre sentimiento y la razón, consciente e inconsciente, lo humano y lo cósmico.
El verdadero símbolo está cargado de fuerza y energía y de un poder fascinador pues permite expresar lo inexpresable, lo emocional y espiritual. Cada persona elije sus propios símbolos, los personajes y los motivos mediante los cuales podrá confluir significados y transmitirse un mensaje relacionado con su propio descubrimiento, incluyendo las fuerzas psicológicas que no conocemos conscientemente y no nos hemos atrevido a integrar en nuestras vidas.
El sueño es terapéutico y al considerarlo poco importante se le condena al olvido. El sueño y no solo el dormir, es necesario para mantener el equilibrio físico, mental y emocional.
Se duerme durante un tercio de nuestra vida y soñamos entre un 15-20% de este tiempo, así que los sueños consumen gran parte de nuestro tiempo de vivir, aunque los ignoramos. El motivo de no recordarlos puede ser variable, falta de motivación, cansancio, bloqueos, miedos....

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