sábado, 1 de diciembre de 2012

Respiración: Aliviar el estrés


Prácticamente todos hemos escuchado alguna vez que la respiración profunda es muy útil para relajarnos  y aliviar el estrés.  Y realmente lo es, pero mucha gente no sabe cómo respirar profundamente. 

No sabe cómo aquietar la mente y las emociones,  y cómo calmar las tensiones musculares que restringen nuestra respiración (tensiones en la espalda, el abdomen, el pecho y el diafragma).   Así que muchas veces intentamos hacer una respiración profunda buscando alivio, y si nos forzamos resulta todo lo contrario, acabamos más nerviosos y tensos de lo que estábamos. 




Es importante que aprendas a relajar tu mente y tus emociones, y liberar la tensión de tu cuerpo para mejorar la salud y ampliar tu capacidad respiratoria.
 Este es un camino accesible y seguro para aliviar el estrés: ALARGA LA EXHALACIÓN.
 
Sólo concéntrate en alargar cada expulsión de aire.  Alárgala poco a poco, cada vez más, hasta conseguir que dure más tiempo que la inspiración. 

No tienes que hacer nada más que ir contando los tiempos de tu inspiración y de tu exhalación, y procurar primero que se igualen, y luego que el tiempo de expulsión del aire sea cada vez mayor.
Siente cómo el aire entra y sale de tus pulmones  cada vez más lenta y suavemente, y en cuanto puedas, respira con la nariz (lo cual también ayudará a alargar los tiempos de respiración).

No prestes atención a la inspiración, sino a la exhalación.  Cuando acabes tu exhalación, detente un segundo, y verás como la inhalación se produce espontáneamente, sin que tú intervengas.
Repítelo varias veces y siente cómo el estrés desaparece y te relajas.



Esta técnica de respiración activará tu sistema nervioso parasimpático, que es el responsable de la relajación tanto corporal como mental. Se trata de un ejercicio seguro y sencillo, que puedes practicar siempre que quieras y tantas veces como consideres.
  
Pruébalo.

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