Evita o retarda la disminución de las propiedades intelectuales propias de la edad y de nuestra estresante vida.
Interviene en la formación de varios neurotransmisores importantes como:
- Acetilcolina (memoria, concentración, relajación).
- Dopamina (iniciativa, espíritu de lucha, agresividad, creatividad).
- Noradrenalina (resistencia, activación).
Su ingesta antes de la actividad eleva el nivel de neurotransmisores encargados del rendimiento intelectual.
Por estas propiedades, se recomienda que no se ingiera en forma de suplemento por la noche, puesto que podría dificultar el sueño.
Ayuda a prevenir gripes y resfriados, catarros y otras infecciones, debido a que aumenta las defensas de nuestro organismo.
Acelera la cicatrización de las heridas porque estimula la formación de colágeno.
Contribuye a tratar las anemias por falta de hierro.
Son signos de carencia de vitamina C:
- El sangrado de encías al cepillarse los dientes (piorrea, gingivitis).
- La fatiga física crónica.
- La pérdida de apetito.
- Una menor resistencia a las infecciones y las alteraciones en el metabolismo de los hidratos de carbono.
Fuentes de vitamina C:
- Frutas y verduras con tejidos rojos o verdes muy coloreados. Estas deben ser crudas puesto que la cocción destruye la más inestable de las vitaminas. Cítricos, fresas, kiwis contienen una buena cantidad de esta vitamina.
- Presente en coles, tomates y finas hierbas.
Por muy variada y completa que sea nuestra alimentación, es muy posible que no lleguemos a cubrir las cantidades de vitamina C que necesitamos. Hay que contar también con el tabaco, que disminuye la cantidad de vitamina C del organismo.



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