viernes, 18 de enero de 2013

El Almendro

Árbol perteneciente a la familia de las rosáceas. Originario de Asia, se cultiva con éxito en la zona mediterranea de Europa. En España crece bien en todas partes.


La almendra se utiliza en medicina, cosmética, pastelería y en la industria de los refrescos y licores. Machacada, todavía verde, proporciona un líquido denso que sirve para preparar la famosa horchata; reducida a harina se usa como emoliente para la piel; bien picada, macerada y confitada se emplea para hacer la masa del mazapán.

Existen 2 tipos de almendros iguales entre sí, aunque se distinguen porque uno da las almendras dulces y otro las amargas.
Las almendras amargas son ligeramente venenosas y si se come en cierta cantidad (30 un adulto y 15 un niño) o se usan para decocciones e infusiones pueden provocar intoxicaciones tan graves que lleven a la muerte.

Partes usadas: las semillas, que luego son los frutos que conocemos.
Principios activos: aceite, enzima emulsiva, oxalato de calcio, zinc, cobre, aminoácidos y vitaminas.
Propiedades:

  • Regulador intestinal.
  • Refrescante.
  • Emoliente.
  • Antiinflamatorio.
  • Nutritivas.
Las recetas indicadas deben ser aprobadas por un profesional.

USOS

INFLAMACIONES VÍAS RESPIRATORIAS Y DE LA VEJIGA

Decocción: se sumergen en agua hirviendo durante un instante 10 almendras dulces con el fin de pelarlas por completo. Se machacan hasta obtener una papilla. Se hierve durante un minuto una taza de leche con las almendras machacadas, se cuela, se endulza con miel y se bebe enseguida. Se repite la toma un par de veces al día.

Leche de almendras: se machacan 100g de almendras dulces peladas junto con unas gotas de agua y una cucharada de azúcar. cuando esté reducido a una pasta blanda y homogénea, se vierte el preparado en un paño de tela blanca y se estruja fuerte a fin de sacar todo el líquido. Se le añaden 1,5l de agua, en los que se habrán disuelto 100g de azúcar y agua de azahar. Para tratar las inflamaciones de las vías respiratorias, estómago y vejiga.

ESTREÑIMIENTO

Aceite: el aceite de almendras dulces administrado en la dosis de 30g cada vez a los niños y a las personas mayores o delicadas. Para los adultos puede duplicarse la dosis.

RONQUERA

Emulsión: se pone una yema de huevo en un cuenco, se añaden 50 ml de aceite de almendras dulces, se bate bien durante unos 10 min. y se agregan a la mezcla 50g de jarabe de malvavisco y 10ml de agua de azahar. Se ingiere la emulsión a pequeños sorbos durante una hora.


CURIOSIDADES

Se introdujo en Japón el arte de cultivar almendros en fechas muy antiguas. Los almendros, como los cerezos florecientes, son muy queridos en aquel país, por su explosión de juventud en primavera. Son los responsables de dar aspecto alegre a las tradicionales pinturas japonesas de paisaje, con sus juveniles pinceladas blancas.
Sus flores, al ser de las primeras que se abren, son muy sensibles a las heladas tardías, por lo que precisan tiempos apacibles. Esto ha originado que en el lenguaje decimonónico de las flores se tome a las del Almendro como sinónimo de tranquilidad.

En la mitología griega se cuenta que Zeus, mientras dormía, perdió semen que cayó a tierra; surgió de él un ser hermafrodita, Agdistis, al que Dioniso hizo castrar. De sus partes genitales caídas al suelo creció un Almendro. Un fruto de este árbol fecundó a Sangarios, una hija del dios-río, al colocar una almendra sobre su cuerpo. La fuerza juvenil del Almendro se transforma en potencia procreadora.

Una antigua leyenda cuenta que una de las hijas del famoso rey mitológico de Frigia, Midas, se murió de tristeza por la muerte de su amado marido y sobre el cadáver de la apenada mujer floreció un Almendro, como renacimiento a la vida, de igual forma que tras el invierno florece ritualmente el Almendro.

En la Grecia clásica, resultaba sorprendente que este árbol floreciera antes de que brotasen sus hojas. La mitología ofrecía una explicación. Fílide, la princesa de Tracia, se enamoró de Acamante, un joven combatiente de la guerra de Troya. Cuando ella se enteró de la destrucción de la ciudad, todos los días acudía a la costa a ver la llegada de la flota ateniense, esperando encontrar el barco de su amado. Pero este barco no llegaba. Al noveno día de infructuosa búsqueda, la joven murió de pena, creyendo que él había muerto.

La diosa Atenea metamorfoseó el cuerpo de ella en un Almendro. Al día siguiente, tras la reparación de la nave que le conducía, llegó Acamante, que sólo pudo acariciar la corteza del árbol. Fílira, desde su naturaleza arbórea, respondió a su amor floreciendo de repente, sin echar hojas. Todos los años, los antiguos atenienses danzaban en honor de los enamorados, de la misma manera que los almendros siguen manteniendo su peculiar floración hasta la actualidad.

Para la tradición judía, la almendra generalmente representa a lo escondido, lo ignoto tras una corteza dura. Descubrir la almendra, comerla tiene por significación descubrir un secreto, participar de él. Por la base de un Almendro se penetra a la ciudad misteriosa de Luz (que en hebreo significa almendra), la cual es una estancia de la inmortalidad. También Luz se llamaba el lugar donde Jacob tuvo su visión y que renombró Beith-el o Casa de Dios.

En la religión cristiana, heredera de la simbología hebrea, la almendra juega un papel fundamental, pues representa a Jesucristo, porque su naturaleza divina está escondida en su naturaleza humana, de igual forma que antes de nacer, estaba en el cuerpo de su madre, la Virgen María. En la iconografía medieval es común encontrar representaciones de la Virgen, Jesús y los santos, dentro de una almendra o madorla, forma elipsoidal con dos vértices: uno apuntando al cielo y el otro a la tierra, uniendo lo divino y lo terrestre.

Los islámicos, en cambio, no se fijan tanto en la estructura física del fruto y se dejan llevar por la fascinación juvenil de sus alegres flores blancas, pues el Corán entiende a las plantas como regalo del todopoderoso a los hombres.


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