domingo, 13 de enero de 2013

No es hambre, es ansiedad.


La ansiedad es un signo frecuente entre los pacientes con problemas de peso. El “estrés emocional” es una especie de cajón de sastre dónde se van metiendo todas las experiencias, insatisfacciones, frustraciones, conflictos y tristezas.

La mayoría de las personas suele desquitar su angustia con la comida o la bebida, en mayor o en menor medida. El problema se inicia cuando esos gustos se transforman en necesidades compulsivas.

Existen tres tendencias a la hora de marcar los gustos de cada uno, que se corresponden con 3 tipos nutricionales:

  • Tipo Carbohidrato: personas que tienden más a lo dulce (incluida la bollería y el pan).
  • Tipo Proteínico: personas que tienden más a lo salado (incluidas patatas fritas y embutidos).
  • Tipo Mixto: a quiénes les gusta de todo, disfrutan tanto de lo dulce como de lo salado.


Dentro de cada tipo nutricional existen productos preferidos (chocolate, arroz, quesos, etc.), los cuáles se vinculan con la química cerebral. 
La mayoría de las veces, los trastornos alimenticios no llegan a generar patologías, en cuyo caso la tendencia es ganar peso. En otras ocasiones, esta tendencia puede desencadenar enfermedades relacionadas con la comida como la anorexia y la bulimia, cuyo origen no es caprichoso, sino condicionado por alteraciones bioquímicas cerebrales y psicológicas que son más complejas de curar.

Cuando una persona es consciente de sus tendencias al exceso y sabe cuáles son los alimentos que le ocasionan deseos compulsivos, deberá enfrentar tales impulsos.

Para ello, nada mejor que recordar estos 2 verbos:

Controlar. En el momento en que identificas un alimento que te produce compulsión, debes ser capaz de disfrutar de una cantidad limitada.
Compensar. Cuando te pases de la raya, intenta hacer la siguiente comida más ligera, toma sustancias naturales y observa tu reacción al sentir el poder de elegir como solucionar tus problemas de manera efectiva.

Sin agobios, pero con coherencia, podrás seguir disfrutando de los alimentos con moderación y sin caer en ataques de ansiedad.


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