En la farmacia o herbolarios se vende el polvo de almendras. Se pone una cucharada en un platito, se mezcla con unas gotas de limón o con leche y se mezclan bien los ingredientes hasta obtener una pasta lisa y blanda.
Se extiende sobre el rostro y se deja secar por completo.
Se retira la máscara con una esponjita bañada en agua tibia y se aclara bien el rostro.
El limón solo se añade cuando la piel es grasa, mientras que si es seca o normal, se mezcla leche con el polvo.
El resultado de este tratamiento será una piel limpia, con buen color, resplandeciente.

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