El lenguaje religioso lo expresa de diversas maneras. Los católicos representan simbólicamente el triángulo con el ojo de Dios en el centro: Padre, hijo y espíritu santo.En nosotros podemos experimentar la energía del Padre, como nuestro yo superior, la energía del Espíritu santo como nuestro Ello y la energía de Hijo como nuestro Yo consciente.
El trabajo que ejecuta esta parte de nosotros, que llamaremos Ello, tiene la función de ser el filtro comunicador con el Yo Superior (alma). Se puede experimentar a través de la intuición y demás canales psíquicos.
Por tanto la integración de la Tríada ocurre cuando aprendemos a manejar conscientemente estos canales, o potencial mental, del cual disponemos todos,tomando consciencia de las posibilidades que tenemos para potenciar nuestra sabiduría natural, encontrando acceso directo a la conexión con la luz interior, proyectada por nuestro Yo Superior.
Cuando hemos realizado el proceso de integración de la Tríada nos sentimos con la experiencia del equilibrio y paz con nosotros mismos.
Es a partir de ese punto de amor con la propia vida, cuando empezamos a estar preparados para hallar la totalidad, es decir, la unión total con el Ser de la otra polaridad, que nos corresponde a nivel cósmico, sea hombre o mujer, según el sexo que nos determina en el momento de surgir el encuentro.

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