Una vez la lucidez es obtenida, hay que permanecer alerta, para evitar regresar al sueño ordinario, y por otro lado, deberemos no excitarnos demasiado para no despertar.
La lucidez se puede alcanzar en los sueños desarrollando una actitud crítica durante el sueño, reconociendo contrariedades del mismo, e intentando trabajarlo al mismo tiempo que se va desenvolviendo en nuestra mente.
De esta manera al encontrarnos con alguna escena dolorosa, o no placentera, podremos acabar con el sueño, permitirnos despertar o modificarlo, continuándolo, pero arreglándolo con la imaginación y el deseo consciente, las fases que queremos resolver.Los sueños lúcidos se obtienen más fácilmente después de varias horas de sueño, o cuando estamos más relajados. Nos será más fácil comprobarlos en una siesta, y si nos disponemos a dormir o descansar fuera del horario habitual de la noche.
Los sueños lúcidos nos ofrecen oportunidades ilimitadas del trabajo con nuestra personalidad. Podemos planear con anticipación lo que vamos a soñar, inducir nuestra intención mental al seguimiento de cualquier sueño que hemos recibido a medias y deseamos acabar. Sabemos que todo es posible en el sueño, principalmente la superación de los miedos ancestrales, profundos, que tantas veces dificultan el placer de la vida.

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